Irán confirmó este lunes la muerte de Majid Khademi, jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica, en medio de un nuevo golpe contra la cúpula militar del país.
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La información fue divulgada a través de un comunicado oficial de la Guardia Revolucionaria, replicado por medios estatales iraníes, en el que se indicó que Khademi falleció durante un bombardeo. En ese mismo pronunciamiento, las autoridades iraníes responsabilizaron del ataque a Israel y a Estados Unidos.
Poco después, tanto el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, como las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se atribuyeron la operación. Incluso, el Ejército israelí aseguró en Telegram que la muerte de Khademi representa “otro duro golpe” para la estructura de la Guardia Revolucionaria.
Irán ha reconocido la caída de sus altos mandos solo después de que Israel o Estados Unidos anuncien públicamente su responsabilidad. En esta ocasión, sin embargo, Teherán se adelantó al anuncio.
Khademi había asumido como jefe de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en junio de 2025, apenas cuatro días después de la muerte de su antecesor, Mohammad Kazemi, quien también falleció en un ataque israelí durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel.
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Su nombramiento se dio en un contexto especialmente delicado para el aparato de seguridad iraní, golpeado de forma reiterada por ataques contra sus principales mandos.
Antes de llegar a la jefatura de inteligencia del CGRI, Khademi ya era una figura conocida dentro del sistema de defensa y seguridad de Irán. Había sido jefe de la Organización de Protección de Inteligencia del Ministerio de Defensa y también ocupó cargos de protección de inteligencia dentro de la propia Guardia Revolucionaria, donde desarrolló buena parte de su carrera.
Además de su trayectoria militar, en los últimos meses también había ganado visibilidad por sus posiciones frente al control del ciberespacio. En agosto del año pasado, instó al Parlamento iraní a acelerar la consolidación de una intranet nacional, al considerar que era una herramienta clave para proteger la “soberanía” digital del país.
Khademi también se había pronunciado sobre la situación interna de Irán. En febrero, tras las protestas antigubernamentales, acusó al presidente estadounidense Donald Trump de alentar un aumento de víctimas para justificar una eventual intervención extranjera.
En ese momento, aseguró que más de diez servicios de inteligencia extranjeros, entre ellos la unidad israelí 8200, habrían participado en las protestas que se extendieron por el país.
Su muerte se suma ahora a la lista de altos mandos iraníes abatidos en medio de una creciente escalada militar y política en la región.