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Así se jubila Latinoamérica

¿Cuántos latinos tienen realmente el privilegio de jubilarse dignamente? La realidad es que las pensiones mínimas mensuales por jubilación en América Latina son muy bajas.

05 de marzo de 2024
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  • Así se jubila Latinoamérica

América Latina tiene el privilegio de ser la región del mundo donde se ubican 5 de los 10 mejores países para disfrutar esa etapa de la vida llamada jubilación, y Colombia está entre ellos. A la vez es la zona que envejece más rápido en el mundo, y para 2085 será la primera en la que una de cada tres personas tendrá más de 65 años. Sin los recursos económicos que tienen los países de ingresos altos para hacer frente al proceso de envejecimiento de la población, el futuro de los jubilados latinoamericanos preocupa.

El Índice Global Anual de Jubilación de 2024 determinó que Colombia, Costa Rica, México, Panamá y Ecuador son refugios ideales para jubilados. En el caso de nuestro país, las razones que se dan para elegirlo son el estilo de vida económico, la riqueza cultural e histórica, el sistema de salud que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es comparable al de Estados Unidos y Canadá, las diversas opciones climáticas y sobre todo destacan que la gente es cálida y acogedora.

Las mismas opiniones positivas se pueden decir de cada uno de los países elegidos, pero ¿cuántos latinos tienen realmente el privilegio de jubilarse dignamente? La realidad es que las pensiones mínimas mensuales por jubilación en América Latina son muy bajas y no permiten disfrutar de tanta maravilla. Según el Índice Global de Jubilación, en Uruguay, el monto es de aproximadamente 394 dólares ($1.554.507), en Colombia 252 dólares, en Brasil 250 dólares y en Chile 220 dólares. En Argentina, los jubilados reciben entre 192 y 274 dólares, en México 194 dólares y en Perú 134 dólares. Lo de Venezuela es para llorar: 26 dólares, una de las más bajas de la región ($102.581).

El promedio de edad en la que los latinoamericanos pueden pasar al retiro es de 65 años, pero en algunos sistemas de jubilación va desde los 55 hasta los 70 años. La velocidad a la que envejece la población en esta zona del mundo es realmente asombrosa. Mientras que Francia tardó 67 años para que las personas mayores de 65 años pasarán de representar el 10% al 20% de la población total, esta misma transición se producirá en menos de la mitad de este tiempo (32 años) en los países de América Latina. De ahí que generen preocupación los sistemas de pensiones.

Simplificando al máximo, se podría decir que hay dos grandes sistemas: uno público (con financiamiento estatal) y otro privado (con financiamiento individual) que es gestionado por entidades privadas, conocidas en distintos países como AFPs, modelo que se creó en Chile en los años ochenta. Pero obviamente también hay sistemas mixtos (que financian las jubilaciones con fondos del Estado y aportes individuales), sistemas paralelos, en los que la gente puede elegir entre una jubilación con fondos públicos o con fondos personales, y el modelo integrado, que agrega pensiones mínimas al sistema de ahorro individual. Cada país tiene sus variantes que le dan a cada modelo características propias.

El principal desafío de toda la región es la solvencia del sistema y la capacidad para cumplir lo prometido. Y no hay un sistema único que funcione bien para todos los países porque las circunstancias son distintas. Factores como la demografía, la informalidad laboral, los sistemas de protección social, el sistema de capitales o las cuentas fiscales, entre muchos otros, exigen modelos específicos, pero la tendencia en América Latina es hacia sistemas mixtos.

Gracias a los avances científicos, médicos y de higiene, para el año 2050 una de cada 5 personas en la región será mayor de 65 años. Esta es una buena noticia en cuanto al incremento en la esperanza de vida que, según la OMS, se ha prolongado de 67 años (en 2000) a 73 años (en 2019), pero a la vez es todo un desafío porque muchos adultos mayores se encuentran en situación de pobreza y no tienen acceso a la salud.

Frente a un escenario en el que la longevidad de las personas es cada vez mayor, es fundamental tener presente que los fondos para el retiro deberán rendir más tiempo, a lo que se suma que durante esa etapa el costo de los tratamientos médicos se irá elevando por la prevalencia de enfermedades de alto costo.

En ese sentido, los países del Cono Sur están mejor posicionados en su capacidad de respuesta, mientras que los países andinos están en una situación intermedia. Argentina, Chile y Uruguay tienen a sus adultos mayores en el grupo con la menor incidencia de la pobreza, producto de la alta cobertura de sus sistemas de pensiones. Cada uno de estos países tiene a la vez sus dilemas propios. En el caso argentino, cómo proteger las prestaciones ante la inflación; Uruguay busca cómo dar más sostenibilidad financiera de mediano plazo, mientras los chilenos intentan mejorar el nivel de las prestaciones contributivas.

En opinión de los expertos, que países como Colombia, Costa Rica, Chile y Uruguay hayan migrado hacia sistemas complementarios, donde todos los trabajadores aportan al sistema público y, paralelamente, aportan en cuentas individuales privadas para adicionarle un monto a la pensión que ya obtienen todos del sistema público, ha demostrado ser un modelo exitoso.

De ahí la importancia de no hacer borrón y cuenta nueva, sino más bien proteger lo bueno de cada sistema y mejorar sobre la base de lo aprendido. Retos siempre habrá, pero hay que saber mirarlos con perspectiva para encontrar soluciones ecuánimes.

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