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Los cinco pilares que llevaron a Colombia al título Sub-17 en el Sudamericano Sub-17

Detrás del título hubo cinco nombres determinantes que marcaron el rumbo del torneo y se consolidaron como la columna vertebral del campeón.

  • En la imagen aparecen Samuel Martínez, Luigi Ortíz, Juan José Fori, Luis Escorcia y Miguel Agámez. FOTOS FCF
    En la imagen aparecen Samuel Martínez, Luigi Ortíz, Juan José Fori, Luis Escorcia y Miguel Agámez. FOTOS FCF
hace 3 horas
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El título de la Selección Colombia en el Sudamericano Sub-17 no fue producto del azar. Detrás del logro hubo una estructura sólida, una columna vertebral bien definida que sostuvo al equipo en cada partido. Cinco nombres sobresalieron por su influencia, liderazgo y rendimiento: Luigi Ortiz, Juan José Fori, Miguel Agámez, Samuel Martínez y José Escorcia. Cada uno, desde su posición, aportó una pieza clave para construir un equipo campeón.

El arquero fue el primer bastión del equipo. Luigi Ortiz no destaca por su estatura, pero sí por su agilidad, rapidez de reacción y dominio del área. Su juego con los pies, cada vez más importante en el fútbol moderno, lo convirtió en una pieza clave para iniciar jugadas desde atrás.

El asistente técnico Hernando Patiño lo definió con claridad: es un guardameta ágil, seguro y con buena técnica, cualidades que le permitieron responder en momentos de alta presión. En un torneo corto, donde cada error puede costar caro, Ortiz fue garantía.

Si Colombia tuvo una muralla, ese fue Juan José Fori. Con 1,89 metros de estatura y la cinta de capitán en gran parte del proceso, lideró la defensa con autoridad. Su historia, marcada por sacrificio y formación lejos de casa, se refleja en su carácter competitivo.

Formado en el Club Estudiantil de Medellín, Fori representa al defensor moderno: fuerte en el juego aéreo, sólido en el choque, pero también técnico y con salida limpia gracias a su pasado como delantero. Admirador de Virgil van Dijk, combina físico europeo con talento sudamericano.

Su capacidad para ordenar la defensa y romper líneas con balón fue determinante en el funcionamiento del equipo.

El equilibrio del equipo pasó por los pies de Miguel Agámez. Este mediocampista, formado en Barranquilla y con experiencia profesional temprana, aportó recorrido, intensidad y capacidad para conectar defensa y ataque.

Su despliegue físico le permitió recuperar balones y sumarse al ataque con peligro. Jugando por el costado izquierdo, fue un motor constante que sostuvo el ritmo del equipo en los momentos más exigentes del torneo.

Samuel Martínez aportó claridad y creatividad. Nacido en Tuluá, este volante se caracteriza por su técnica depurada, visión de juego y capacidad de remate de media distancia.

Formado en el Club Deportivo Talentos GV, lleva en la sangre el fútbol gracias a su padre, el exjugador Jairo Martínez. Esa herencia se refleja en su inteligencia táctica: sabe cuándo acelerar, cuándo pausar y cómo generar opciones ofensivas.

Fue el encargado de darle sentido al juego en ataque, conectando líneas y generando volumen ofensivo.

El factor sorpresa del equipo fue José Escorcia. Nacido en Cartagena, este extremo llevó la chispa caribeña al ataque colombiano. Su habilidad para eludir rivales y su capacidad de desequilibrio lo convirtieron en un dolor de cabeza constante para las defensas rivales.

Detectado por cazatalentos y formado en procesos juveniles en Antioquia, Escorcia combina velocidad, técnica y buen remate. Puede jugar por ambas bandas, siempre con la intención de encarar y generar peligro.

Su aporte fue clave en los momentos donde el partido exigía individualidades capaces de romper esquemas.

El éxito de Colombia en este Sudamericano Sub-17 no solo radicó en el talento individual, sino en cómo estas cinco piezas encajaron perfectamente. Ortiz dio seguridad; Fori, liderazgo; Agámez, equilibrio; Martínez, creatividad; y Escorcia, desequilibrio.

Juntos formaron una columna vertebral sólida que permitió al equipo competir al más alto nivel y alcanzar un título que ilusiona con el futuro del fútbol colombiano. Más que promesas, ya son realidades en construcción.

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